jueves, 22 de abril de 2010

Condenan campaña de agresiones al Vicepresidente Cobos







Condena a la campaña de agravios y desestabilización del Vicepresidente Cobos


Desde el Comité Promotor de la candidatura presidencial de Julio Cobos, los dirigentes radicales Claudia Guebel, Diego Barovero, Julio César Banzas y Fernando Blanco Muiño salieron al cruce de la creciente escalada contra el vicepresidente impulsada desde el oficialismo.

“Es altamente preocupante que el gobierno de la presidenta Cristina Fernández y sectores del justicialismo y aliados estén impulsando mecanismos de acción directa tendientes a agraviar y presionar al vicepresidente de todos los argentinos elegido democráticamente y con mandato constitucional hasta el 10 de diciembre de 2011. Los argentinos hemos padecido demasiados infortunios debido a la cultura de la intolerancia y la desestabilización institucional”, sostuvieron en su declaración los referentes del radicalismo cobista.


“La sociedad argentina reclama serenidad y cordura de sus principales dirigentes, mientras la metodología de la intolerancia compuesta por una escalada verbal inaudita, marchas y escraches, amenazas y pedidos de juicio constituyen la negación de la democracia como modo de vida que hemos elegido los argentinos hace más de veinticinco años”, afirmaron en el comunicado.

Finalmente los dirigentes del sector radical de Julio Cobos manifestaron que “hacemos un llamamiento a mantener la paz y la concordia entre compatriotas, porque ningún argentino va a acompañar un clima de golpismo y desestabilización del gobierno legítimo de la presidenta Cristina Fernández, pero tampoco se puede tolerar el apriete contra el vicepresidente Cobos que goza de la misma legitimidad”.

jueves, 1 de abril de 2010

Homenaje a Raúl Alfonsín - Discurso del Vicepresidente Julio Cobos en el cementerio de la Recoleta en el 1° aniversario de su muerte



Recoleta, 31 de marzo de 2010




“Mi compromiso es seguir trabajando por la unidad de nuestro Partido, pero también, por un sueño más grande, el de la Unidad Nacional”.


Quiero agradecer a sus familiares, a los organizadores que me permitieron compartir este primer aniversario en homenaje al Doctor Raúl Alfonsín. Y digo homenajes porque fueron muchos los realizados después de su fallecimiento, a lo largo y a lo ancho de nuestro país: en pasos públicos, calles, bibliotecas, los que fueron honrando su memoria; poniendo en valor su pensamiento, su trayectoria, sus convicciones y sus principios.

Además, recibiendo el cariño y aprecio de la gente que cada día se agiganta más y más. En este tiempo transcurrido, pareciera ser que la sociedad lo aprecia de una manera más justa a este hombre que tuvo la difícil tarea de iniciar un verdadero proceso de reconstrucción nacional y estabilidad democrática, en una época difícil de nuestra historia, terminando con una fatídica dictadura en momentos de inestabilidad institucional y en un contexto económico totalmente adverso para nuestro país. Y ahí estaba Don Raúl, un hombre líder y un estadista. Pero este hombre, que supo ser un político de convicciones, se complementaba y se amalgamaba la figura de un hombre sencillo, campechano, un “hombre de bien”, honesto, que - como bien se ha dicho acá- se fue con el mismo patrimonio con el que llegó a la función pública. Esto es lo que lo hace grande y lo hizo grande entre las personas, y “a los grandes”, se los reconoce no sólo por su obra, sino también por los que nos dejó, por su legado, que hoy se comenta y se seguirá comentando en nuestro país, como una figura esencial y protagonista en la historia política de nuestro querido país.No le fue fácil gobernar, no es fácil gobernar en ningún momento, pero particularmente él tuvo que superar innumerable conflictos sociales, económicos, militares; pero siempre lo hizo abrazado a la Constitución, y nunca pensó buscar algún atajo para burlar el mandato de la ley y mucho menos el de la Constitución Nacional. Éste es el ejemplo que nos dejó, entre muchos otros.Priorizó, sobre todas cosas las metas colectivas, las que supimos construir a lo largo de nuestra historia. Él privilegiaba el bien común y tuvo que enfrentar una serie de intereses sectoriales, empresariales, sindicales, inclusive partidarios, sin embargo, adoptó las decisiones -de acuerdo a sus convicciones- que beneficiaban al país y siempre lo hizo en un marco -­ que hoy se reclama-, de acuerdos, de tolerancia y de respeto por los que pensaban distinto.

En épocas con mayorías legislativas y en las que no contó con ellas, siempre buscó los acuerdos para que sus acciones políticas estuvieran respaldadas, no sólo por el pensamiento plural que brinda la sociedad, sino también por los Estados Provinciales. Esto es una parte de lo que nos dejó y mucho tenemos que seguir aprendiendo.Él impulsaba las políticas públicas con convicción, con firmeza y con coraje; pero sabía, también, que había momentos que tenía que detenerse y retroceder o cambiar de dirección si era necesario. Esa es la mayor fortaleza que a veces tiene que tener un dirigente político. Porque también se requiere abnegación para reconocer que a lo mejor está en “el otro” la verdad o la posibilidad de enriquecer alguna medida; con tolerancia y respeto, como lo hacia el Dr. Raúl Alfonsín.Él nos enseño que la democracia se construye con libertad, pero también con equidad y con igualdad de oportunidades; por eso bregaba por una educación igualitaria, de calidad y excelencia a lo largo de la República.
Nos enseñó también, que nuestro país está atado al destino de Latinoamérica. Fue el impulsor de algo inédito, una alianza estratégica con el Presidente Julio María Sanguinetti, de Uruguay y su par de Brasil José Sarney, quienes condujeron esta alianza para demostrar que estamos dispuestos a insertar a Argentina en el mundo. Rául Alfonsin sabía que ello sólo era posible de la mano de los pueblos latinoamericanos. Para que Argentina recupere esa inserción internacional que pensó Alfonsín, debemos bregar -como él bregaba- por la previsibilidad y la confianza que nuestro país necesita recuperar. Éste fue el sendero que Raúl Alfonsin nos marcó, y está en nosotros y entre las generaciones futuras transformar este sendero en una avenida amplia, como a él le gustaba decir: Representativa, Republicana y Federal. Representativa, que permita el tránsito a todos los argentinos unidos -en especial los que menos tienen- para recorrer el camino de bienestar y de justicia social que necesita nuestro país. Republicana, porque hace falta que en cada uno de los carriles de esta gran avenida se consoliden y transiten los poderes del Estado en forma independiente, generando escenarios comunes: Trabajando por el bien común, no con escenarios de confrontación que no conducen a nada, que no sirven para nada y que nadie quiere. Y sobre todo, una avenida Federal que recorra cada uno de los rincones de nuestro querido y vasto territorio nacional, para llevar allí, no sólo responsabilidades, sino también los recursos que necesitan nuestra provincias para que ningún gobernador tenga que resignar su autonomía y mucho menos su dignidad por la falta de recursos.Seguramente, Alfonsín nos dejó muchas cosas más, que en la brevedad de estas palabras no puedo expresar. Sin embargo, quiero revelar dos sueños que él tenía y que seguramente en este sueño eterno, aún mantiene: La unidad de nuestro Partido y el sueño mayor, la Unidad Nacional.Quiero, una vez más, asumir con la responsabilidad de los errores cometidos este compromiso que tuviera la oportunidad de manifestarle personalmente al papá de Ricardo. Mi compromiso de seguir trabajando por la unidad de nuestro Partido pero también, por su sueño más grande, el de la Unidad Nacional.Doctor Alfonsín:Cada vez lo extrañamos más, cada vez lo queremos más y cada vez lo reconocemos más.

Vayan estas palabras, en calidad de sentido homenaje. Muchas gracias.